Uncovering the Sexuality and Solitude of a Modern Mexican Icon

Frieze // Evan Moffitt

Fraccionar

ARTFORUM // Gaby Cepeda

Fraccionar, an idiosyncratic show in Mexico City, makes a match with the sublime Casa Luis Barragán

The Art Newspaper // Linda Yablonsky

Pervirtiendo el legado de Barragán

La Tempestad

Looking Back 2018: a Year of Remembrance and Political Unrest in Mexico

FRIEZE // Ruby Brunton

T Suggests

T The New York Times Style Magazine // SU WU

Danh Vō en Casa Luis Barragán

Revista Código

Danh Vo “Garden with Pigeons in Flight” at Casa Luis Barragán, Mexico City

Mousse Magazine // Francesco Scasciamacchia

Espacio, proporción y antropometría: Franz Erhard Walther

Arquine // Emiliano Sánchez Contreras y Daniela Jay

Künstler Franz Erhard Walther “Beispiel für die schöpferischen Möglichkeiten des Menschen”

Monopol Magazin // Frank Steinhofer

Franz Erhard Walther at Museo Jumex and Casa Luis Barragán, Mexico City

Mousse Magazine // Agnieszka Gratza

Quietud en movimiento. Parameters de Bruce Nauman

Revista Código // Javier Villaseñor V.

Bruce Nauman en México

La Tempestad

La otra cara de Juan José Gurrola

Noticias 22 // Salvador Perches

Una obra abierta a diversas lecturas

La Tempestad

Poesía de Monoblock en La Casa Luis Barragán

Excélsior // SONIA ÁVILA

Teatro en la Casa Luis Barragán

L'OFFICIEL ART // Felipe Pando

COMEDIA SIN SOLUCIÓN EN ESTANCIA FEMSA

GASTV

Mármol Rosa: la vida secreta de las cosas de Casa Barragán

Local.mx // BEGOÑA IRAZABAL

Mármol rosa, la exposición que hospeda la Casa Barragán

Vogue

Mármol rosa en la Casa Luis Barragán

Revista Código // Herson Barona

A Dada Exhibition Fetishizes the Movement’s Ephemera

Hyperallergic // Devon Van Houten Maldonado

DADA Zúrich: una forma de arte sin obra

Gatopardo // Samantta Hernández Escobar

Marius de Zayas, el enigma plástico

Gatopardo // Roberto García Hernández

Marius de Zayas at Casa Luis Barragán, Mexico City – organized by Estancia FEMSA

Mousse Magazine

Exposición Marius de Zayas

hotbook // Fin de semana

Edgardo Aragón en Casa Barragán: caballos, música y silbatos de la muerte

Local.mx

Música, caballos y arquitectura: un corrido de Edgardo Aragón para Luis Barragán

coolhuntermx

Secret spaces: Iñaki Bonillas’ exhibition in the hidden nooks of Casa Luis Barragán

Wallpaper* // MICHAEL SLENSKE

Secretos

Terremoto

Complicidad en Casa Barragán

Nexos // Luciano Concheiro

Barragán fetichista, muestra que mezcla religión y sensualidad

La Jornada // Fabiola Palapa Quijas

News

Edgardo Aragón en Casa Barragán: caballos, música y silbatos de la muerte

Local.mx

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El artista Edgardo Aragón en Casa Barragán interviene la casa y hace un tratamiento sonoro muy parecido a lo que hacía Barragán con la luz.

Como parte del programa Estancia FEMSA, que es una serie de intervenciones artísticas a la Casa Luis Barragán, Edgardo Aragón (Ocotlán, Oaxaca, 1985) creó Hípico. Música, caballos y arquitectura: un corrido, una intervención sonora curada por Eugenia Braniff que se llevará a cabo del 6 de noviembre al 10 de diciembre todos los sábados con músicos en vivo y el resto de la semana como ambientación de los recorridos habituales. Cada uno tiene la Casa Luis Barragán que desea. Hay miles de formas de “tenerla” porque no es solamente la arquitectura la que se desdobla a partir de tu estado de ánimo, de los cambios de luz y de la perspectiva; los objetos y muebles de la casa hacen lo mismo: cuentan historias y hacen declaraciones. Las cosas dialogan unas con otras para formar una especie de cosmovisión barraganiana. Cuando Edgardo Aragón entró a esa casa a hacer la investigación para Hípico, Música, caballos y arquitectura: un corrido se encontró, primero, con una extensa colección de viniles. Barragán era un melómano extraordinario. Entre los viniles, la gran presencia de Manuel M. Ponce, el primer compositor de la historia en “sonar mexicano”. En seguida Aragón notó la pasión del arquitecto por los caballos y los temas ecuestres. En cada cuarto de Casa Barragán hay una escultura, un cuadro o la sugerencia de un caballo. Pero el artista descubrió también la ubicuidad de las calaveras que coleccionaba el arquitecto y que le recordaron al silbato de la muerte que usaban los aztecas como toque de guerra para exterminar a otros pueblos (si nunca has escuchado uno, por favor hazlo; hay pocos sonidos más terroríficos). Con esto último terminó de formar su composición temática para Hípico. Estos 3 elementos –la música revolucionaria y de Manuel M. Ponce, los caballos y las calaveras– retumban en las paredes y forman esta pieza, que es una especie de “casa tomada” por elementos que ya estaban ahí pero estaban dormidos. Y al despertar, dialogan. El sonido es una manera de medir el espacio, al igual que la luz. Edgardo Aragón mapea la arquitectura de esta casa mediante música –aquí corridos revolucionarios, allá música abstracta mexicana– que interpretan tres músicos en vivo en distintos espacios de la casa: en el dormitorio, el cuarto de invitados, el jardín, el tapanco y la biblioteca. Al fondo, en cada espacio, suenan los silbatos de la muerte distorsionados (¿para no espantar a las visitas?), que los músicos usan a veces como metrónomo, a veces como interrupción. Pero no es sólo música la que está sonando: es la posible conexión entre el caballo y la música, es la historia de la música mexicana, las anécdotas de la música, la arquitectura de Barragán, todo lo que Barragán significa. Es la construcción de una supuesta identidad mexicana. La invención de un país cabe en una casa emblemática. Edgardo Aragón hace un tratamiento sonoro muy parecido a lo que hacía Barragán con la luz. Hay muchas capas. El sonido rebota y hace juegos en los muros. Y aunque en cada espacio la canción es distinta, la construcción musical está hecha para ser un sólo track, una sola historia. Quizás nadie había entendido Casa Barragán tan bien a partir de la música.