Marius de Zayas

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No. 03

Marius de Zayas es uno de los numerosos centros en la circunferencia inabarcable del arte moderno. Nació el 13 de marzo de 1880 en una casa hecha a las pasiones de la vida pública y al chirrido de la imprenta familiar en el puerto de Veracruz. Se formó en México, Nueva York y San Francisco, ciudades en las que residió con su familia entre los siglos xix y xx.

Un tiempo Marius fue la sombra de su hermano Rafael. En San Francisco sacaron dos revistas distintas en los siete meses que en 1903 vivieron en ese puerto californiano: Clever y Revista Latino-Americana. Illustrated Monthly Magazine. Juntos lanzaron otra revista que no vivió más tiempo que las anteriores: La Actualidad. Semanario ilustrado de sociedad, sport y literatura, con oficinas en México, a principios de 1906. Y en octubre de este último año se sumaron a una nueva empresa: Rafael como director de su suplemento, El Diario Ilustrado, Marius como columnista gráfico en la edición regular de El Diario. Y si bien esta empresa sobrevivió varios años, los hermanos Zayas salieron de ella a principios de 1907 para acompañar a su padre en el destierro político que se impuso a sí mismo en la ciudad de Nueva York.

En adelante Marius fue estrictamente Marius de Zayas, el dotado dibujante y caricaturista, admirador de la línea de Carlo de Fornaro y de los cartones de Max Beerbohm, Leonetto Cappiello, Al Freuh, Juan Gris y Sem. Se sumó al diario The World, a través de la página editorial y de su sección metropolitana, en donde dejó mucho de lo mejor de su producción creativa al retratar por medio de la caricatura a las figuras del momento. Vivía en los teatros, de donde extraía viñetas en línea para las columnas del crítico Charles Darnton. Y de las viñetas más acabadas formó retratos con carbón y grafito, realizados en un papel japonés por lo general tan alto como la plana de un tabloide pero mucho más delicado, los cuales de inmediato llamaron la atención. No obstante que Marius de Zayas rara vez fechaba sus obras debió empezar a tiznar su mesa de trabajo hacia 1908. Pocos vieron directamente los originales de algunas de estas obras, pero se exhibieron en un espacio de culto de la vanguardia en Estados Unidos: The Little Galleries of the Photo-Secession; los más supieron de ellas por medio de las revistas The Craftsman o Camera Work, pasando por Current Literature, As Others See Us y Puck entre 1909 y 1914. La gran mayoría siempre asoció su nombre a las caricaturas que entregaba a The World, en primer lugar, o La Follia di New York, o a revistas como América. En Nueva York, Marius de Zayas topó con diversas sociedades de escritores y artistas dedicadas a exponer lo ridículo del género humano y a destruir sus pretensiones. Más de una lo recibió con los brazos abiertos. Y ahí mismo se topó con The Little Galleries of the Photo-Secession, así como con su revista, Camera Work.

En octubre de 1910 Marius de Zayas se fue a vivir un año a París. El cambio no le impidió trabajar para The World ni para América, ni por cierto familiarizarse con los pares afines al fotógrafo Alfred Stieglitz, sedente promotor cultural en su madriguera: la ya citada The Little Galleries of the Photo-Secession, sita en el 291 de la Quinta Avenida. Testimonios de lo fértil de esta estancia son sus crónicas y ensayos en América, un puñado de carteles teatrales para el exitoso productor George C. Tyler y la selección para la primera muestra individual de Pablo Picasso en Estados Unidos. Además tuvo el valor de disentir sobre el nuevo arte luego de tenerlo frente a frente tanto en los salones d’Automne de 1910 y 1911 como en las galerías y en los propios talleres de los artistas. Marsden Hartley fue uno de los primeros en percibir la incorporación de Marius de Zayas al equipo de Camera Work y celebró el ensayo A Study of the Modern Evolution of Plastic Expression, escrito en colaboración con Paul B. Haviland y con pie de imprenta de The Little Galleries. “Lo de Zayas es muy inteligente”, anotó Hartley en carta a Stieglitz, “e interesante y me da gusto que la galería tenga un flanco literario bueno, buen comienzo con Gertrude Stein y de Zayas”. Con el sigilo de un proceso más natural, Marius de Zayas se convirtió en un ensayista al que apasionaban la evolución de las formas artísticas y la influencia del llamado arte primitivo en los procesos creativos contemporáneos.

La experiencia francesa agregó la abstracción a las caricaturas de Marius de Zayas. Este elemento nació del cubismo y del trato con Picasso, también de su amistad con Georges Braque y Diego Rivera, sin duda, pero creció a la sombra del ingenio del propio artista, quien dejó por escrito sus ideas en torno a la caricatura relativa y a la abstracta y compuso a partir de ellas una serie de retratos, notables por su factura y porque ahí están algunos de los mejores amigos de Zayas en ese momento, como Agnes Ernst Meyer y Paul B. Haviland. Estas caricaturas las mostró en The Little Galleries of the Photo-Secession en la primavera de 1913 y luego aparecieron en Camera Work.

Marius de Zayas volvió a Francia en la primavera de 1914 con el propósito de preparar las exposiciones conmemorativas del décimo aniversario de The Little Galleries of the Photo-Secession, a celebrarse entre el otoño de 1914 y la primavera de 1915. Así, ante el arreglo de exclusividad entre la Washington Square Gallery y Daniel-Henry Kahnweiler, Marius de Zayas consiguió con Francis Picabia su colección de obras de Picasso y Braque. Con Paul Guillaume obtuvo las piezas para otra exposición: “Estatuaria en madera realizada por los salvajes de África: La raíz del arte moderno”: la primera muestra en Estados Unidos de este tipo de materiales desde una perspectiva estética y no etnográfica. Entusiasmado por la obra de Guillaume Apollinaire, a la sazón director de la revista Les Soirées de Paris, Marius de Zayas se propuso llevarlo a Nueva York a principios de 1915 para presentar una pantomima: A quelle heure un train partira-t-il pour Paris?, compuesta entre Alberto Savinio, Picabia, Zayas y el propio Apollinaire. Pero en el verano de 1914 estalló la Gran Guerra y por ese motivo Apollinaire nunca salió de Francia.

La tragedia de Europa se agolpó en el corazón de Marius de Zayas y en la ciudad de Nueva York empezó a trabajar el proyecto de una publicación nutrida por las más acabadas manifestaciones artísticas de la hora y con una clara inclinación hacia la sátira. Dada avant la lettre. La idea original contemplaba la publicación de doce números, entre marzo de 1915 y marzo de 1916, de la revista que llamó 291. En esas fechas no se encontrará una publicación de sus mismas características formales. Cada entrega se planteó y logró como una obra de arte, y las dimensiones de su alcance en el horizonte de las realizaciones que registran la historia literaria y la historia cultural es único. Un verdadero Luciano vanguardista en deuda permanente con sus admirados cínicos.

Y como en esos días no paraban la muerte y la devastación de la Gran Guerra, Marius de Zayas inventó un par de embarcaciones para cruzar el Atlántico y trasladar el arte moderno a Nueva York. La primera, Modern Gallery, navegó entre octubre de 1915 y marzo de 1918, y ahí se entregó a la construcción de públicos para las nuevas manifestaciones artísticas. En sus dos años y medio de actividad ahí se mostraron pinturas de Picabia, Braque, Picasso, Vincent Van Gogh, Paul Cézanne, Ribemont Desseignes, Rivera, André Derain, Maurice de Vlaminck, Serge Ferat, Frank Burty, Marion H. Beckett, Honoré Daumier, Constantin Guys, Henri de Toulouse-Lautrec, Patrick Henry Bruce, grabados de Hélène Perdiart, acuarelas y dibujos de Marie Laurencin, Mell Daniel, Gustave de Gwozdecki, Juan Gris, grabados de Henri Matisse, Jean-Émile Laboreur, Timothy Cole, fotografías de Stieglitz, Paul Strand, Morton Schamberg, arte prehispánico mexicano, estatuillas y máscaras de África y esculturas de Alice Morgan Wright, Adelheid Roosevelt, Adolf Wolff, Amedeo Modigliani, Constantin Brancusi y Manolo. La segunda se llamó De Zayas Gallery. Entre octubre de 1919 y mayo de 1920, Marius de Zayas expuso ahí pintura china, esculturas africanas, pinturas de Gustave Courbet, Edouard Manet, Edgar Degas, Auguste Renoir, Cézanne, Georges Seurat, Matisse, pinturas, acuarelas y aguatintas de Arthur B. Davies, pinturas y dibujos de Charles Sheeler, esculturas chinas, pinturas de Walt Kuhn, Paul Gauguin y John Covert.

En los novecientos veinte, al cabo de mover durante un lustro una exposición de arte moderno, Marius de Zayas formó en 1928 el manuscrito de una historia mínima: Un nuevo punto de vista sobre la evolución del arte moderno. Por años, como objeto de un inusitado pacto de silencio, permaneció inédito. Lo mismo sucedió a sus memorias profesionales, Cómo, cuándo y por qué el arte moderno llegó a Nueva York, escritas al final de su vida.

Marius de Zayas murió el 10 de enero de 1961 en Greenwich, Connecticut. Yace desde entonces en una tumba sin sosiego.

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