Presentan ‘Barragán fetichista’

 

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Reforma

La recámara de Luis Barragán tiene un elemento extra dentro de la decoración original de la residencia, conocida como Casa Barragán. Se trata de una pintura de Claudio Bravo, Negro interior, que parece estar ahí desde que el Premio Pritzker la habitó.

Como esa, hay otras obras de artistas como Roberto Montenegro, Manuel Álvarez Bravo, Frida Kahlo, Francisco Toledo, Gego, Ana Mendieta, Paula Santiago, que forman parte de la Colección Femsa, que se colocaron en varios espacios de la casa como parte de la exposición Barragán fetichista, que abre mañana al público.

Ésta es la primera exhibición del programa Estancia Femsa-Casa Barragán, que se prolongará por dos años e incluirá otras actividades, además de muestras.

Willy Kautz, curador de esta primera exposición, explicó que el título de fetichista partió de analizar la residencia y los objetos que ahí se encuentra, en donde tomó en cuenta la concepción estética de Barragán, basada en la intuición, y el fetiche.

“Lo del fetiche está vinculado a la religión, mas que al concepto que se usa ahora de mercancía”, señaló Kautz.

Barragán era un ferviente católico que tenía por toda su casa cruces, cuadros religiosos, crucifijos, además de otros objetos decorativos y obras de arte.

En la parte de la residencia, Kautz colocó obras de artistas vinculados al surrealismo, mientras que en la parte del estudio de trabajo, colocó piezas constructivistas.

Por ejemplo, en la estancia de la casa, pintada de rosa mexicano, está Mi vestido cuelga aquí, de Frida Kahlo, un pequeño cuadro, uno de los únicos autorretratos en donde no está presente la artista, sólo su vestido, convirtiéndose ese objeto en el fetiche.

Hay zonas de la residencia, como el cuarto del Cristo, ubicado en el segundo piso, en donde se confunden las obras de la colección, en este caso una pintura de gran formato de César Paternostro y una figurilla de Toledo, llamado El equilibrista.

Kautz jugó a la perfección con los elementos de los diferentes cuartos, propiciando un diálogo entre obras, las que ya se encontraban en la casa y las nuevas.

En un pasillo de transición entre el vestíbulo y la sala, se encuentra una esfera plateada que refleja a quien pase por ahí. El curador colocó en diagonal el retrato de Montenegro Autorretrato en bola de cristal.

Ésta es la primera de 8 actividades que se llevarán a cabo este año, bajo la curaduría general de Patrick Charpenel y Eugenia Braniff.

Ésta última señaló que se prepara otra exposición de Iñaki Bonillas, artista contemporáneo cuyas obras no pertenecen a la Colección Femsa.

Braniff explicó que combinarán, algunas actividades sí se trabajarán directamente con obras del acervo, pero no todas.